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Siete de siete para el A, que suma y suma, y vuelve a sumar. 1 y medio a 7 y medio. Por primera vez en la historia (que yo recuerde), tenemos una partida el resultado de la cual lo decidirá el Comité de la FCE, aunque por el resultado global, aplastante, ya da lo mismo.
Otra cosa nunca vista: a las nueve y cuarto, o sea, quince minutos antes de la hora, estábamos todos, los diez, en la pista de juego del Castelldefels. Bueno, la estábamos buscando, pero estábamos cerca. Lo habitual cualquier otro año hubiera sido ir con uno menos, y medio equipo con cuarenta y cinco minutos de hándicap.
En realidad, eran ellos los que jugaban con uno menos, lo que permitió a Gea anotarse el primer brillante punto de la mañana. Y el resto, pues no tuvo mucha historia, la verdad, ya que, aunque las tablas relativamente rápidas de Fede (qué aperturas más tochas, por favor) y de Martin (tras un error imperdonable en un final de la Grunfeld), dejaron el resultado igualadillo bastante rato.
Pero después, aunque hubo lucha, todos los puntos fueron cayendo de nuestro lado. Salva enseñó a su rival que a él no se le vacila con entregas tontas, Martí ganó con facilidad porque el otro no hizo nada en toda la partida, César cogió unas tablas con material de más para asegurar ya la victoria, e inmediatamente el Doctor Jordi Anglí apretó un poco más aplicando su conocido método del estrangulamiento posicional, hasta que su rival dijo basta, bueno, lo dijo con la mirada, porque hablar no podía, que es que le estaban chafando la yugular y la laringe y las cuerdas vocales y todas esas cosas que hay en la garganta..
Por su parte, Muñoz, lleva cinco, de cinco, qué tío. Pero esta vez ganó con cierta potra, cantando bandera al rival, en posición muy inferior.
Y con el dos a seis, y todo decidido, el equipo tuvo que esperar las dos partidas restantes. Yolanda, que tenía una posición de ventajilla constante, no la aprovechó del todo, aunque tampoco hacía falta, puesto que su rival perdió el solo, con dos o tres graves errores.
Y la última, la épica, la que acabó a última hora, la más luchada, la de la reclamación al Comité, la de Pérez. Empezó la cosa cuando le reclamaron que tenía que mover una torre que había tocado, sin intención de moverla, cuando tiró el rey por accidente. Y no dijo "compongo". Dijo "perdón". Claro, es muuuuy diferente. Total, que se siguió jugando sub condicione, porque Pérez no movió esa torre, aunque en opinión de Gea debería haberlo hecho, en plan chulo, después de haber escrito todo el follón en el acta. Y tal vez le hubiera ido mejor, puesto que precisamente esa torre fue la calidad que Perez se dejó más tarde, sin ninguna compensación. Pero la épica es la épica, y remontó hasta no estar mal del todo, con dos caballos y peones por torre y más peones, aunque no hubo opción al punto entero. He visto que el comité ha decidido que tablas es el resultado adecuado, (estoy escribiendo ésto el jueves, es que llevo tres o cuatro dias con una muy jodida gripe de caballo, o aviar, o algo, estoy hecho polvo), con lo que al final un dos a ocho deja claro donde está cada equipo. |