|
Este EQUIPO siete, Tres Peons B tres. Seis de seis. Sin apuros, sin preocupaciones, con tranquilidad. Como si hubiéramos contratado una hipoteca naranja de ING.
Hace ya varias temporadas que hemos empezado bien, y a continuación hemos perdido el match clave a mitad de campeonato, quedando ya sin posibilidades y yendo por lo tanto a jugar las tres o cuatro últimas rondas sin ninguna aspiración.
Pero este año, no. Este año, no hemos perdido. Este año hemos ganado.
IMPRESIONANTE, qué grande es esto. Sin casi sufrir, tranquilamente, hemos ganado a un rival directo por subir. Sí, por subir, oh que grande es Alá. No por quedar en cuarta o quinta posición, como siempre. O en tercera. No, no, por SUBIR.
El tiempo acompañó. El sol refulgía, de modo que ni siquiera hacía frío en la sala. Y estábamos todos del uno al once (algún día alguien me tendrá que explicar qué ha pasado con Paniego, que hace como dos años que no le he visto), porque esta vez a nadie se le ha ocurrido hacer ningún viajecito a Egipto, y además a Torres le tocaba que sí, y a pesar de que eso dejaba fuera del A a pichichi cuatro-de-cuatro cien-por-cien-score Xavi Muñoz, no hemos sufrido. Bueno, casi, porque yo siempre sufro por vosotros hijos míos, que algunos me tenéis contento con las entreguitas de los cojones, pero bueno, esta vez hasta Gea se ha moderado un poco, y ha descubierto que las posiciones ganadas también se pueden ganar sin entregar.
Y es que antes de empezar vi ganas. Vi concentración. Y cuando empezamos ya no vi nada más que mi partida. Y cuando levanté la vista por primera vez, ya íbamos tres y medio a dos y medio ganando, y todas las demás partidas estaban pero que muy bien. Así da gusto.
No sé muy bien el orden por el que se llegó al 3’5 a 2’5, pero no importa mucho. El caso es que Torres siempre acaba rápido. Esta vez, tablas (las rondas anteriores había ganado, pero esta vez era difícil, le tocaba el rocoso F.Martin) en un muro de piedra infranqueable, sin mucha historia. En el lado positivo de la balanza, Yolanda, enorme, confirmó su buena racha en este por equipos y le endosó un beautiful rosco a un duro rival, atacando al rey, y con un tranquilo Df3 estratosférico. Y si no que se lo digan a Fede, quien se pasó varias horas repitiendo compulsivamente ¿has visto qué Df3?, y a quien por lo visto el impacto le duraba todavía por la noche, según consta en el foro.
Junto a la gran victoria de Yolanda, la de Salva. Otro punto más. Está indestructible. Sus matches temáticos de la española con el gran Segura van camino de convertirse en clásicos del ajedrez moderno. Quizá el hecho de que Segura lleve ochocientos años jugando el Janisch facilita un poco la preparación de la partida, pero bueno, de todos modos, hay que ganar, y Salva no dio opción al rival.
En la parte negativa, la derrota de César (atención, la única derrota que nos pudo colocar un equipo que nos sacaba ventaja de Elo en seis tableros), en una partida en la que no creo que se sintiera a gusto en ningún momento, a pesar de que el rival jugó con blancas una línea de igualdad, pero que es más difícil de jugar para el negro de lo que parece, porque no hay ningún plan claro. Lo cierto es que a César le tocó uno de los "tapados" del rival, sé lo que digo, ese tipo debería tener bastante más Elo del que tiene ahora.
No hay problema, alguna había que perder. A su lado, a Jordi Anglí le pidieron tablas. Y las hizo, pero por continuo, y tras haber entregado. Ostia. A ver, ¿me habré equivocado de planilla?. Anda, pues no, es la partida de Anglí. El tío ha entregado. Joder, me paso los días comiendo el tarro a los de la escuela Gea para que no entreguen tanto y ahora va este y entrega. Hay que joderse.
Y también le pidieron tablas a Fede. Bueno, de hecho, le jugaron, con blancas, a tablas todo el rato. Y ello, en combinación con que él se moderó y dejó quietecitos los peones del flanco de rey, por una vez en la vida, pues nada, que posición sosa y tablas (aunque en la posición final, afirmo que hay ventaja negra). Vamos, que pillo yo ese final donde el rival tiene un peón doblado y yo no, y disfruto como un tonto durante ciento cincuenta jugadas más. Pero las tablas nos iban bien, así que correcto sacrificio de Fede en pro del equipo, para poner el tres y medio a dos y medio, que como iba diciendo, es el primer resultado del que tengo consciencia.
Era pronto aún, pero solamente quedaban cuatro partidas: Gea, Martin, Perez, y Martí, y oh, apoteosis, todas (salvo la igualdad de Perez), con clara ventaja.
Es preciso que quede constancia de lo del Gran Capitán en esta ronda. Es obvio que su rival había estudiado el juego de Gea en profundidad, con un equipo de psicoanalistas, y jugó pérfidamente a provocar los más bajos instintos de nuestro jugador. Obsérvese: le jugaron una Pelikan, y en la jugada 10, con todas las piezas pululando por ahí, van y le juegan Rd7. O sea, rey al medio, provocando. Y a pesar de ello, Gea no entregó. Tenia trenta y tres maneras diferentes de ganar, treinta y dos de las cuales entregando. Y no entregó. Se limitó a ganar con la normal, la sencilla, la avasalladora, la POSICIONAL. Me imagino que la procesión iría por dentro, pero LO HIZO, se sacrificó por el equipo y ganó como una persona normal. Esto hay que valorarlo. Espero que Fede tenga alguna foto de la posición de Gea cuando le juegan la PROVOCADORA, porque es para publicarla. Si no, ya pondré yo un diagrama algún día. En fin, que cuatro y medio a dos y medio, y Martí con dama por torre de ventaja, y sonrisas por doquier.
A Martin, le jugaron un Dragón. Hay muchos tratamientos posicionales contra el Dragón. Pero este era un día especial, un día histórico, un día eufórico. Y Martín enrocó largo, y jugó Ac4, y ganó calidad primero y pieza después (por tres peoncillos de nada), y fue a por el mate, y cinco y medio. La verdad es que objetivamente el contrario podía haberse defendido bastante mejor, pero el destino estaba en su contra. Y cinco y medio. Y VICTORIA.
Fabuloso, apoteósico. Y Pérez pudo ya firmar las tablas, en lo que fue otro episodio de otro de los matches históricos del ajedrez moderno, Pérez-Vives Cabau, en una partida en la que los dos fueron prudentes y se contemplaron mútuamente desde las esquinas. Buena partida de "aguante" de Pérez, haciendo lo que debía, o sea, contra un rival peligroso, esperar a ver qué pasaba en los otros tableros.
Lo cual nos dejaba con seis a tres, y la partida de Martí. En el único tablero de la retaguardia donde teníamos ventaja de Elo, Martí hizo otra vez lo adecuado. Cada día me gusta más (lo que hace, no él, que es muy feo). O sea, esperó hasta que su rival se dejó la dama en una combinación, por una simple torre y algún peoncillo. Su rival pidió tablas. ¿Tablas?, ¡Nunca!. El contrario pretendía haber construido una fortaleza infranqueable, pero Martí vio el plan. No era sencillo, pero había plan para ganar, y lo ejecutó con maestría.
Y siete a tres. Y qué equipo. Y qué gracia. Y qué salero. Y habrá que hacer un DVD con los vídeos de Fede, digo yo.
Salvo que no ganemos al Castelldefels. Lo cual sería harto decepcionante. Pero no sucederá, claro. Porque estamos en racha. Y claro, así, ni Castelldefels, ni Maragall, ni nadie. Qué guapos somos.
PS: Buscad el local del juego en un mapa. En un mapa de Castelldefels, si puede ser. Y si no, pedidle a Fede que os mande una foto de Google Earth por e-mail, que a él le gusta hacer eso... |